lunes, 30 de abril de 2007

REFLEXIONAR

Lectura para didáctica I


LA ESCUELA: UN LABORATORIO



Si la sopa está hirviendo, Juan sabe que lo quemará. Y ya aprendió, posee la información – porque le pasó una vez – que si mete allí su cuchara, ésta se calentará tanto que también lo quemará.


Juan, igualmente sabe que su mamá (o la empleada) rebulle la sopa sobre el fogón (o la estufa) con una cuchara de palo. “comprende” (sabe) sin que nadie se lo explique, que la madera no atrapa el calor como sí lo hace el metal.

Pero resulta que Juan, al entrar en la escuela, como que “se desconecta” de esa realidad y lo instalan en “otro mundo”. En la clase le hablan, por ejemplo, de la naturaleza, del calor y le dan fórmulas que le suenan huecas. Porque eso de las ciencias no tiene nada que ver con sus nueve años. Es muy complejo. Es la materia en que todos se rajan. Su significado para él es negativo: le sirve para sacar mala nota, para que lo regañen en la casa, para perder el año. Le proporciona inseguridad, autoimagen negativa…

Juan ha escuchado hablar – y lo ha visto en la TV. – de la Asamblea Nacional Constituyente. La profesora le pidió que citara – “investigara” – tres puntos de la Constitución del 86 que cambiaron en la Constitución del 91. Que dé su opinión…

Pero ¿qué diablos le puede importar o interesar a Juan cómo es la nueva ley fundamental si ni siquiera ha comprendido lo que es y para qué sirve una ley?

Si por ejemplo, el profesor o la profesora le hubiera hablado de las normas que rigen en el curso o del reglamento escolar y que los alumnos hubieran tenido oportunidad de reflexionar y expresarse en torno a ellas, debatirlas, proponer, mejorarlas…

Definitivamente a Juan la escuela lo tiene desconcertado – y desconectado -. Anoche pasó casi dos horas “aprendiendo” nombres y ubicación de los departamentos y sus capitales. Y, en efecto, se los “aprendió”. La profesora le calificó con un 10. ¡Excelente!

Pero… en el transcurso del día – o tal vez al día siguiente – alguien le preguntó dónde había nacido. Juan contestó: en Cali. Entonces le dijeron. “Tu eres colombiano” Él lo negó. Simplemente porque para él eso de “el país” lo siente muy lejano de la ciudad donde nació.

A Juan le han hablado de la honestidad y el respeto a los derechos, a las personas, a la vida, del valor de la solidaridad. Palabras hermosas que le resonaron pomposas y lo impactaron. Salvo por el lejano deje de inquietud que le dejaron: quien le habló sobre estos temas fue un profesor que se destaca por su autoritarismo y arbitrariedad.

No es ninguna novedad afirmar que la educación está en crisis, en medio de una sociedad también en crisis. Sí puede ser una novedad, y muy valioso, que todos los educadores tomen conciencia de esa crisis, de sus gravísimas consecuencias y asuman posiciones consecuentes.

Afortunadamente van surgiendo sectores – a nivel de instituciones educativas y a nivel de docentes – que buscan nuevos caminos, nuevos derroteros. Contrariamente alo que sucedía hace unas décadas, se alejan del autoritarismo, pero también rechazan la mal entendida “libertad total”, la ausencia de disciplina.

Esos nuevos caminos se centran en la persona del alumno, En su Desarrollo total. El verdadero aprendizaje implica un proceso permanente de crecimiento, de ejercicio de la creatividad, de la expansión de la personalidad.

Un elemento primordial lo constituye la realidad que el niño ha venido construyendo con su experiencia cotidiana, en la representación que él se va formando de su mundo interior y del mundo que lo rodea.

Tenemos que ayudarle a desarrollar su capacidad intelectual. No enseñarle hechos, datos ya elaborados como normalmente lo hace la escuela.

El aprendizaje se hace a través de la experiencia social. Y la escuela debe ser vista como un lugar de reflexión y ser ella misma tema de reflexión: la convivencia con los compañeros, las relaciones con las demás personas de la comunidad escolar (profesores, administradores, personal de apoyo, etc.), los reglamentos y las consecuencias de su violación, las evaluaciones y calificaciones, etc.

Tantos temas a conversar y debatir con los alumnos para que los entiendan y asimilen y no simplemente los acepten (o soporten) porque los ordenó el rector, el profesor o porque están en los textos o en los apuntes.

La escuela debe “responder” a las preguntas que el alumno se formula en la vida diaria: la cuchara de palo frente a la metálica, ¿por qué la hermanita pequeña buena parte del tiempo se la pasa lanzando los juguetes desde la cuna?, ¿por qué el avión de palo no voló?; en cambio, el de papel sí voló “algo”, etc.

Una explicación adecuada y oportuna es una buena iniciación en el campo de las ciencias del desarrollo de las capacidades y actitud científicas.

El profesor, en este nuevo rol, crea las condiciones para que el alumno aprenda. El le plantea problemas, le crea conflictos e inquietudes, lo lleva a cuestionar y también a buscar respuestas, como también nuevas preguntas.

La educación del siglo XXI debe buscar formar personas creativas, capaces de resolver problemas (problemas vitales, existenciales, reales), capaces de enfrentar y manejar inteligentemente, humanamente los conflictos tanto internos como externos, personales y sociales.

La educación debe contribuir al desarrollo de la inteligencia. Pero, no solo de la inteligencia, sino del ser humano total.

Una estrategia necesaria y urgente para lograr este propósito es CONVERTIR LA ESCUELA EN UN GRAN LABORATORIO.

El profesor debe tener presente lo siguiente: Seguramente él no puede cambiar la educación en Colombia, pero sí puede contribuir a cambiar la educación en su institución. Tal vez no puede lograr cambiar la educación en su institución, pero sí los procesos educativos que tienen lugar en su salón de clase entre él y sus alumnos.

Hay aspectos y elementos del proceso educativo que definitivamente dependen del maestro. El maestro es el responsable de la calidad de esos aspectos y de esos elementos.

(Material extractado y adaptado por Juan León del artículo “LA ESCUELA: UN LABORATORIO”, cuyo autor es Juan Delval y publicado en el periódico El Tiempo en su edición de junio 16 de 1991).

5 comentarios:

Ambigramas Alberto Portacio dijo...

Hola
Tengo un blog en donde me dedico a relizar un tipo de arte no muy conocido, hago: Ambigramas.
Te invito para que lo veas en esta dirección: http://www.ambigramania.blogspot.com/
y espero tu comentario.

Cordialmente,

Alberto Portacio Apicella

Anónimo dijo...

El documento “la escuela un laboratorio” es un documento muy interesante de reflexión donde el maestro debe entender que el verdadero aprendizaje para el educando debe implicar unos procesos permanentes de crecimiento en la creatividad ya que esta es la que brinda una expansión de la personalidad en el educando. Recordemos maestros y futuros maestros que nuestro papel primordial en esta vida, la vida de la enseñanza o educación se centra en la ayuda para desarrollar las capacidades intelectuales del educando.

Recordemos que seguramente no somos los los que cambiaremos el modo de ver la educación , la enseñanza si no podemos dar un aporte para cambiar la educación en la institución pero tal vez la de la institución no se logre cambiar, pero si modificar los procesos educativos del aula y sus alumnos.
Espero que cada maestro o futuro maestro enseñe y eduque a sus educandos para ser personas las cuales tengan una igualdad social, beneficien a la sociedad colombiana y ante todo sean personas con valores y capacidades creativas desarrolladas.

JUAN DAVID CARVAJAL RUIZ 77723 DIDACTICA 1

Anónimo dijo...

me parecio muy buena la lectura, lo lleva a uno a viajar por la escuela que nosotros quisieramos ver en el futuro.

luz marina

Anónimo dijo...

es primordial enseñarle a nuestros niños cosas similares asu vida, o a su cotidianidad para que asi se le haga mas facil entender y recordar, y asi podran utilizarlo,mejor dicho enseñarles en la vida y para la vida.

leidy jhoana marin
72001

Dennys Caicedo Q. dijo...

YO aprecio que la escuela es un recinto donde el estudiante es un receptor de información, el cual recibe mucha basura por las docentes, deberían de utilizar otras estrategias, para que los estudiantes no “memorizar” tanta información
Que cuando va a ejercer una carrera profesional no le va a servir del todo bien por ejemplo: Un estudiante que sale de un colegio técnico tiende a estudiar electrónica, ingeniería, pero no se descarta que este estudiante estudie medicina u otra carrera que no tiene nada que ver con lo estudiado en el colegio técnico, no tengo nada que sugerir a la sociedad ya que la escuela se a manejado de esta forma, hace muchos años y “no creo que se cambie”.
Por:
Dennys Caicedo Q.