miércoles, 18 de abril de 2007

EL MANIFIESTO AMBIENTAL DE NOAH SEALTH


La carta del jefe indio Noah Sealth, 1854.

En el año 1854 el jefe indio Noah Sealth respondió de una forma muy especial a la propuesta del presidente Franklin Pierce para crear una reserva india y acabar con los enfrentamientos entre indios y blancos. Suponía el despojo de las tierras indias. En el año 1855 se firmó el tratado de Point Elliot, con el que se consumaba el despojo de las tierras a los nativos indios. Noah Sealth, con su respuesta al presidente, creó el primer manifiesto en defensa del medio ambiente y la naturaleza que ha perdurado en el tiempo. El jefe indio murió el 7 de junio de 1866 a la edad de 80 años. Su memoria ha quedado en el tiempo y sus palabras continúan vigentes.

Estudiantes didáctica 1: Por favor realizar un análisis de acuerdo a las clases sobre educación ambiental y la lectura de la siguiente carta.
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CARTA DEL JEFE INDIO Noah Sealth, 1854

"¿Como se puede comprar o vender el firmamento, ni aun el calor de la tierra? Dicha idea nos es desconocida.

Si no somos dueños de la frescura del aire ni del fulgor de las aguas, ¿Como podrán ustedes comprarlos?

Cada parcela de esta tierra es sagrada para mi pueblo. Cada brillante mata de pino, cada grano de arena en las playas, cada gota de roció en los bosques, cada altozano y hasta el sonido de cada insecto, es sagrada a la memoria y el pasado de mi pueblo. La savia que circula por las venas de los árboles lleva consigo las memorias de los pieles rojas.

Los muertos del hombre blanco olvidan su país de origen cuando emprenden sus paseos entre las estrellas, en cambio nuestros muertos nunca pueden olvidar esta bondadosa tierra puesto que es la madre de los pieles rojas. Somos parte de la tierra y asimismo ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas son nuestras hermanas; el venado, el caballo, la gran águila; estos son nuestros hermanos. Las escarpadas peñas, los húmedos prados, el calor del cuerpo del caballo y el hombre, todos pertenecemos a la misma familia.

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Por todo ello, cuando el Gran Jefe de Washington nos envía el mensaje de que quiere comprar nuestras tierras, nos esta pidiendo demasiado. También el Gran Jefe nos dice que nos reservara un lugar en el que podemos vivir confortablemente entre nosotros. El se convertirá en nuestro padre, y nosotros en sus hijos. Por ello consideraremos su oferta de comprar nuestras tierras. Ello no es fácil, ya que esta tierra es sagrada para nosotros.

El agua cristalina que corre por los ríos y arroyuelos no es solamente agua, sino que también representa la sangre de nuestros antepasados. Si les vendemos tierras, deben recordar que es sagrada, y a la vez deben enseñar a sus hijos que es sagrada y que cada reflejo fantasmagórico en las claras aguas de los lagos cuenta los sucesos y memorias de las vidas de nuestras gentes. El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre.

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Los ríos son nuestros hermanos y sacian nuestra sed; son portadores de nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos. Si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben recordar y enseñarles a sus hijos que los ríos son nuestros hermanos y también los suyos, y por lo tanto, deben tratarlos con la misma dulzura con que se trata a un hermano.

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Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestro modo de vida. El no sabe distinguir entre un pedazo de tierra y otro, ya que es un extraño que llega de noche y toma de la tierra lo que necesita. La tierra no es su hermana, sino su enemiga y una vez conquistada sigue su camino, dejando atrás la tumba de sus padres sin importarle. Le secuestra la tierra de sus hijos. Tampoco le importa. Tanto la tumba de sus padres, como el patrimonio de sus hijos son olvidados. Trata a su madre, la Tierra, y a su hermano, el firmamento, como objetos que se compran, se explotan y se venden como ovejas o cuentas de colores. Su apetito devorara la tierra dejando atrás solo un desierto. No se, pero nuestro modo de vida es diferente al de ustedes. La sola vista de sus ciudades apena la vista del piel roja. Pero quizás sea porque el piel roja es un salvaje y no comprende nada.

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No existe un lugar tranquilo en las ciudades del hombre blanco, ni hay sitio donde escuchar como se abren las hojas de los árboles en primavera o como aletean los insectos. Pero quizás también esto debe ser porque soy un salvaje que no comprende nada. El ruido parece insultar nuestros oídos. Y, después de todo, ¿Para que sirve la vida, si el hombre no puede escuchar el grito solitario del chotacabras ni las discusiones nocturnas de las ranas al borde de un estanque? Soy un piel roja y nada entiendo. Nosotros preferimos el suave susurro del viento sobre la superficie de un estanque, así como el olor de ese mismo viento purificado por la lluvia del mediodía o perfumado con aromas de pinos. El aire tiene un valor inestimable para el piel roja, ya que todos los seres comparten un mismo aliento - la bestia, el árbol, el hombre, todos respiramos el mismo aire. El hombre blanco no parece consciente del aire que respira; como un moribundo que agoniza durante muchos días es insensible al hedor. Pero si les vendemos nuestras tierras deben recordar que el aire no es inestimable, que el aire comparte su espíritu con la vida que sostiene. El viento que dio a nuestros abuelos el primer soplo de vida, también recibe sus últimos suspiros. Y si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben conservarlas como cosa aparte y sagrada, como un lugar donde hasta el hombre blanco pueda saborear el viento perfumado por las flores de las praderas. Por ello consideraremos su oferta de comprar nuestras tierras. Si decidimos aceptarla, yo pondré una condición: El hombre blanco debe tratar a los animales de esta tierra como a sus hermanos.

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Soy un salvaje y no comprendo otro modo de vida. He visto a miles de búfalos pudriéndose en las praderas, muertos a tiros por el hombre blanco desde un tren en marcha. Soy un salvaje y no comprendo como una maquina humeante puede importar mas que el búfalo al que nosotros matamos solo para sobrevivir.

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¿Que seria del hombre sin los animales? Si todos fueran exterminados, el hombre también moriría de una gran soledad espiritual; Porque lo que le sucede a los animales también le sucederá al hombre. Todo va enlazado.

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Deben enseñarles a sus hijos que el suelo que pisan son las cenizas de nuestros abuelos. Inculquen a sus hijos que la tierra esta enriquecida con las vidas de nuestros semejantes a fin de que sepan respetarla. Enseñen a sus hijos que nosotros hemos enseñado a los nuestros que la tierra es nuestra madre. Todo lo que le ocurra a la tierra le ocurriría a los hijos de la tierra. Si los hombres escupen en el suelo, se escupen a si mismos.

Esto sabemos: la tierra no pertenece al hombre; el hombre pertenece a la tierra. Esto sabemos. Todo va enlazado, como la sangre que une a una familia. Todo va enlazado.

Todo lo que le ocurra a la tierra, le ocurrirá a los hijos de la tierra. El hombre no tejió la trama de la vida; el es solo un hilo. Lo que hace con la trama se lo hace a si mismo. Ni siquiera el hombre blanco, cuyo Dios pasea y habla con el de amigo a amigo, queda exento del destino común.

Después de todo, quizás seamos hermanos. Ya veremos. Sabemos una cosa que quizá el hombre blanco descubra un día: nuestro Dios es el mismo Dios. Ustedes pueden pensar ahora que El les pertenece lo mismo que desean que nuestras tierras les pertenezcan; pero no es así. El es el Dios de los hombres y su compasión se comparte por igual entre el piel roja y el hombre blanco. Esta tierra tiene un valor inestimable para El y si se daña se provocaría la ira del creador. También los blancos se extinguirán, quizás antes que las demás tribus. Contaminan sus lechos y una noche perecerán ahogados en sus propios residuos. Pero ustedes caminaran hacia su destrucción, rodeados de gloria, inspirados por la fuerza de Dios que los trajo a esta tierra y que por algún designio especial les dio dominio sobre ella y sobre el piel roja. Ese destino es un misterio para nosotros, pues no entendemos por que se exterminan los búfalos, se doman los caballos salvajes, se saturan los rincones secretos de los bosques con el aliento de tantos hombres y se atiborra el paisaje de las exuberantes colinas con cables parlantes.. ¿Donde esta el matorral? Destruido. ¿Donde esta el águila? Desapareció. Termina la vida y empieza la supervivencia."

14 comentarios:

Anónimo dijo...

Esta lectura no la conocia profe, la leimos entre varios compañeros y nos gusto mucho. profe por què ? no la leimos en clase nosotros.
ATT: IVAN QUIMICA

Anónimo dijo...

Ensayo a ver si funciona.

att: Héctor

Anónimo dijo...

Crítica sobre el manifiesto Ambiental de Noah Sealth
Por: Lina Urrea


En el manifiesto ambiental se evidencia claramente posturas y concepciones diferentes acerca del valor que tiene la tierra (el medio ambiente), dependiendo a quien le interese:

Para los piel Roja, el medio ambiente más que un pedazo de tierra en donde habita, es un componente vital para el desarrollo social, cultural y espiritual de su comunidad que lleva consigo el testimonio de sus ancestros y la expresión de la naturaleza en todo su esplendor.

Para el hombre blanco, un ser industrializado, amante de la caza, los abrigos de pieles e inversionistas de grandes infraestructuras, el medio ambiente es visto como un pedazo de suelo que le sirve únicamente para edificar su vivienda, un pedazo de suelo sin historia y sin vida que sufre las malas acciones de quien labora sobre él.

Es claro, la concepción que tiene cada persona acerca del medio ambiente es diferente y aunque parezca fácil estandarizarla, no lo es, debido a que esta depende principalmente de la cultura, el país e ingresos económicos propios de cada individuo.

Factores que, si son deficientes impiden unificar la concepción del medio ambiente y más aún limitan todas las acciones, proyectos o tratados que se creen en pro de mejorarlo y por el contrario aportarían de manera positiva a un incremento en el deterioro de éste y hasta del mismo ser humano.

Pienso con todo respeto que, no podemos enamorarnos de un terreno y tampoco por el sólo hecho de tener dinero atropellar culturas, más bien lo que sí debemos hacer todos es contribuir a mejorar el medio ambiente en donde desarrollamos nuestra vida social, para que las futuras generaciones puedan gozar, disfrutar y tener vigente el derecho de vivir en un ambiente sano.

Anónimo dijo...

en mi opinión, yo no venderia las tierras ya que El Presidente Flanklin y su gobierno poseen otras tierras y demas bienes, no es justo que sean tan materialistas y aun asi aprovechandose de pesrsonas que no conocen del tema, tan solo les brindan unos pesos y listo acaban con sus pertenencias las cuales han cultivado durante tanto tiempo donde tienen a su familia enterrada, y ademas ¿donde podran vivir? si no estan acostumbrados a lo qu pasa el la ciudad, una sociedad tan artificial que solo piensan en el desarrollo economico, las preferencias de estratos, contaminacion etc. alli solo van a recibir descriminacion ; son muchas las desventajas debido a que sus habitos eran naturales y hasta inocentes.

pdt: profe esa lectura estuvo interesante pues no tenia idea que existia y siempre es bueno innovar. gracias

JULIANA LOAIZA H.

PROFESOR: HÉCTOR FABIO ALZATE RÍOS dijo...

Bien muchachas, importante que participen y que bien que lo hacen, espero que los demás se animen.
Att: Héctor

Jonathan Granobles Cardona dijo...

Aunque no se sabe las condiciones de su interpretación se puede esbozar las siguientes ideas: Este jefe indio deja reflejar una mente habierta que trata de articular su visión deísta a la de los intrusos para provocar una respuesta de reflexión. Rescata la protección mediante la sensibilización y el respeto mediante la imposición de su ideología y la persuación naturista de su visión. Trata de compensar su ingenuidad con la proposición conceptual de su entorno y el recuerdo de los familiares para crear una reflexión de lo que no existiría y lo hace cuando ún está presente. Guarda contemporaneidad por que es un problema que es diacrónico con la raza humana.

Jonathan Granobles Cardona

Anónimo dijo...

los recussos naturales son propiedad de todos, por lo tanto todos somos responsables de su manejo y de su conservacion.

es sierto actualmente las naciones venden recursos naturales como comercializando cualquier producto ya elaborado, se trafica areas forestales y recursos hidricos a modo de cubrir deuda externa.y a la final es tenas, por ejemplo Colombia, un pais mega diverso sea tan inconciente y se deje llevar por la ambicion para adquirir nose prestigio economico a costa de lo que sea, incluso sacrifica su propia indentidad cultural. que falla.

Anónimo dijo...

Me parece interesante la forma en la cual los indios de esta lectura ven la naturaleza de otra forma; no como la ven los blancos, que es una forma de ver como sacarle provecho, pero con beneficio lucrativo, no como los indios que toman cada cosa que compone la naturaleza como un Dios, el cual lo respetan y tiene mucha importancia para ellos.

Además de esto, me parece importante la forma de pensar que tiene el jefe indio, ya que se ve muy interezado por sus tierras y no deja que los blancos se metan en las tierras que sus antepasados les dejaron.

Lo más destacable de esto, es que no nos podemos dejar comprar por otras personas sin antes pensar si lo que nos estan ofreciendo verdaderamente nos este beneficiando, hay que tener la mente un poquito más abierta, y análizar con calma todos los pro y los contra que esto nos este trayendo.

Jefferson Gemay Murillo Garzón

paola andrea agudelo dijo...

me parece una falta de respeto, que quieran aprovecharse del sentido de pertenencia de estas comunidades, que lo que realmente buscan es difundir su conocimiento y hacer sentir el mismo amor que sienten por sus tierras, a un hombre que lo que quiere es destruirla y aprobecharse de ella, porque los verdaderos salvajes y que no sabemos nada, somos nosotros.

Anónimo dijo...

En mi humilde y sencilla opinion creo que el jefe indio lo que esta haciendo es defender lo que muchos quieren destruir para enriquecerse mas sin contar que algun dia habran de extrañar ese medio que nos proporciona vida, y tal ves nuestros hijos y nietos tengan que recurrir a otros paises para poder disfrutar de un ambiente puro y de aire fresco, como les toca hoy a muchos europeos.

cuiden su ambiente , es su vida y la de sus herederos.

leidy jhoana marin 72001

OSCAR EDUARDO CIFUENTES QUINTERO dijo...

PRIMERO QUE TODO HAY QUE DESTACAR LA SABIDURIA DEL JAFE INDIO QUE SIN HABER TENIDO GRANDES ESTUDIOS SUPO DEFENDER SUS TIERRAS NO CON LAS ARMAS SINO CON SU PENSAMIENTO.
TIENE UNA PERSPECTIVA Y CONCEPCION DEL AMBIENTE MUY DIFERENTE AL DE OTRAS PERSONAS QUE HAY QUE RESPETAR COMPARTIR Y ESCUCHAR.
DEBEMOS MIRAR OTRAS CULTURAS COMO ESTA PARA UNIFICAR DIFERENTES CONCEPCIONES DE LA PALABRA AMBIENTE YA QUE PARA ALGUNOS ES MUY DIFERENTE QUE PARA OTROS Y OTROS VALORAN MAS ESTO QUE OTROS.

Anónimo dijo...

profe muy bien por la carta de jefe indio, pues en realidad uno debe amar todo lo que nos rodea y especialmente el lugar donde nacio. pues ahi tiene sus raices, sus cultura, su todo y es maravilloso poder compartir y aprender de las demas culturas pero sin olvidar la de uno mismo, es mas en cuanto mas se aprenda y se socialice en la cultura propia es mucho mejor. !nunca olvides sus raices, sus ancestros!

Anónimo dijo...

La carta del jefe indio es un relato de la realidad donde se puede observar como la cultura indígena valora los recursos naturales que los rodean, de tal forma que para ellos son sus hermanos, la fuente de vida, quienes suplen sus necesidades y alimentan sus espíritus.
En contraste con el hombre blanco que es egoísta, que con el afán de surgir en su sociedad de consumo no le importa lo que destruya a su paso con tal de conseguir su meta y destruye sin pensar su hogar (la tierra)provocando su propia destrucción.
El jefe indio con esta carta busca que quien la lea reflexione y construya sus propias conclusiones teniendo en cuenta las dos formas de ver la naturaleza que tiene cada una de las partes.

Claudia

Anónimo dijo...

La carta es construida desde el profundo amor y sentimiento que despierta el valor a la vida no a la supervivencia de éste gran sabio de la tierra.

Este hombre que entre su sencillez hace énfasis en varias ocasiones al describirse como un hombre que poco sabe, o poco entiende; pero que se contradice alrededor de toda su propuesta y concepción frente a todo lo que para él al igual que para los suyos tiene más importancia que para cualquier persona más estudiada; y se contradice en la medida que con palabras no muy rebuscadas compone una semejanza de poema a la tierra, resaltando su profundo y cercano vínculo con ella.

Entre todas los párrafos sólo exalta la grandeza de la tierra no del hombre, con una frase que me llamó la atención: LA TIERRA NO PERTENECE AL HOMBRE; "EL HOMBRE PERTENECE A LA TIERRA".

Este hombre nos hace una serie de reflexiones, las cuales deberíamos tomar en cuenta para un mejor conocimiento de la grandeza inmaterial que poseemos, la cuál suponemos conocer; pero que no valoramos.

Lina Maria Guapacha